Friday, August 25, 2006

Si hay Miseria, que no se note

Por Jorge Luis Borges

El dictamen francés de que la hipocresía es el tributo que el vicio paga
a la virtud corresponde con precisión a Tartufo o a ciertos personajes de
Dickens, no a la hipocresía argentina, que es de otro orden. El hipócrita,
entre nosotros, se jacta de esa miseria necesaria, el dinero, o de esa otra
miseria, la fama. Consideremos una de sus obsesiones: la imagen
argentina. Adelina del Carril, viuda de Ricardo Güiraldes, vivió diez años en
la India, cuya cultura es una de las más complejas del orbe. A su vuelta, le
preguntaron: ¿Qué dicen de nosotros en la India? Nada le preguntaron
sobre las tierras que había conocido. Yo tuve una experiencia análoga. En
un aula de Nueva York hablé sobre la obra de Kafka. Un compatriota, a
quien muy poco le interesaría esa obra, me dio las gracias porque yo había
mejorado, esa tarde, la imagen argentina.
El culto de esa imagen nos ha llevado a una profusión de eufemismos.
Un grupo de cambiantes militares se encarama al poder y nos maltrata
durante unos siete años; esa calamidad se llama el proceso. Los terroristas
arrojaban sus bombas; para no herir sus buenos sentimientos, se los llamó
activistas. El terrorismo estrepitoso fue sucedido por un terrorismo secreto;
se lo llamó la represión. Los mazorqueros que secuestraron, que a veces
torturaron y que invariablemente asesinaron a miles de argentinos
obtuvieron el título general de fuerzas parapoliciales. Hubo una invasión y
hubo una derrota; las autoridades hablaron de anticolonialismo y de un cese
de hostilidades. Un ministro, acaso deliberadamente, arruina la Patria; se lo
denomina un economista. La Patria fue degradada, expoliada y éticamente
corrompida; se la apodó Argentina Potencia. El viaje de una viuda de Perón
se llama operativo retorno. Gremialista es el mote que se otorga a ciertos
matones. Un negocio turbio es un negociado y, a veces un ilícito. Cobrar
excesivamente un trabajo es hacerse valer. La disputa con Chile se apodó
conflicto limítrofe.
En la esquina de Charcas y Maipú había, hasta hace poco, un alto y
hondo conventillo. Los vecinos recordarán las paredes amarillas, el portón,
el entrevisto patio y su pileta y el balcón de fierro al que salía una pareja de
viejitos y una nochera; tal era el eufemismo que usaba el barrio. El hecho
nada tiene de singular; lo singular es que nadie hablaba de conventillo,
porque se entiende que no los hay en el centro y menos en el norte. No
importa que haya pobres; lo que importa es que no se sepa. En vísperas de
un certamen de fútbol, apodado el Mundial, las autoridades repartieron ropa
a la gente, para que los turistas no advirtieran que hay pobres en Buenos
Aires. A los rancheríos de las orillas, popularmente llamados villas miserias,
se los llama ahora villas de emergencia. Sé de familias que durante los
meses de diciembre, de enero y de febrero, vivían escondidas en su casa
para que la gente creyera que estaban veraneando en el Uruguay.
Otra especie del género son los eufemismos pomposos. El presidente
es el primer mandatario, su mujer es la primera dama, palabra de la jerga
teatral. Un ministro es el titular de la cartera, curioso gongorismo. Un ciego
(yo lo soy) es un no vidente. Una cuadrilla de parientes y de pistoleros es
ahora un séquito. Un plagio es una reminiscencia. A los maestros se los
llama docentes; a los psicoanalistas, psicólogos; a los porteros, encargados;
a los basurales, cinturón ecológico; a las batidas policiales, vastos
operativos; a los controles de vehículos, Operativo Sol. Desde hace poco, la
venta lucrativa (toda venta lo es) de obscenidades y la exhibición de
desnudos se llama democracia o, a la española, destape.
Ofrezco este primer borrador, sin duda incompleto, del vocabulario
habitual de nuestra hipocresía. La Academia Argentina de Letras bien puede
ampliarlo.


Clarín, «Cultura y Nación», pág. 8.
Buenos Aires, jueves 8 de marzo de 1984

Tener Sindrome de Asperger's

Habla Daniel Hammet, 27. Tiene una clase de raro autismo llamado Asperger's, con la diferencia que el puede explicar sus procesos mentales.

Suena estupido pero los numeros son mis amigos. En mi mente, cada numero hasta 10,000 tiene su propia sombra, color y personalidad. Mi favorito es el cuatro, que es timido. Me recuerda a mi mismo.

Tengo sindrome de Aspergen's. Cuando multiplico los numeros veo una sombra en la parte derecha de mi cerebro y otra sombra en la parte izquierda. En el medio, hay un espacio donde aparece la nueva sombra con el resultado.
Lo que encuentro dificil es relacionarme con la gente. No puedo manejar un auto en la calle o comprar en un supermercado porque me doy cuenta de demasiados detalles. Hay muchos productos, muchos ruidos y demasiados colores. Y muchos numeros. Esta todo sobrecargado sensorialmente. Tambien encuentro muy dificil cepillar mis dientes, es por eso que comence a usar un cepillo electrico. Es mejor porque es mas ritmico.
Cuando tenia 8 años tuve de repente la necesidad de escribir todo lo que veia en mi mente, fue una experiencia realmente liberadora. Desde esa edad es que tengo una preferencia por las palabras y las lenguas.

Encuentro que algunas palabras son muy especiales. Me gusta la palabra "teapot" (en ingles, pote de te), por la simetria de las "T". Y la palabra "polio" es hermosa para mi, con la letra "L" quedando mas arriba que las otras. Puedo hablar 10 lenguas, aprender una lengua es un proceso por demas natural para mi. Hago asociaciones entre las palabras y su significado. No estudio tablas de gramatica o terminaciones de los verbos, solo intento hablar la lengua y escuchar a los demas lo mas que pueda para corregir mi pronunciacion.
Aprendi a hablar Islandes en una semana. Me parece una lengua maravillosa, la manera en que las palabras estan formadas y sus formas es realmente pintoresco.

Encontrar a mi actual pareja fue un momento de eureka! Lei un libro sobre un principe que se enamora y lo describe como encontrando una cara entre millones en un mar. Me acuerdo que estuvimos en un shopping y que lo perdi entre la gente. Me empece a preocupar y despues veo su cara. Fuera de toda la gente, el ruido y las luces, aparece el.
En ese momento me senti muy feliz.

The Independent on Sunday